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DiFilm - Escrache al ex represor Pascual Guerrieri - Malnatti Pergolini - 2006
Publicado en YouTube el 28 de agosto de 2023
Sobre este registro
Noticiero con Cristina Pérez y Rodolfo Barili.
Escrache al ex represor Pascual Oscar Guerrieri por Daniel Malnatti para el programa CQC. Nota a Mario Pergolini.
Fecha: 01/04/2006
Código: V-13303
Referencia: El represor Pascual Oscar Guerrieri, ex agente del Batallón de Inteligencia 601 y jefe del centro clandestino de detención conocido como Quinta de Funes, está preso por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar. Cumplía arresto domiciliario hasta ayer a la mañana, cuando apareció sorpresivamente en el Regimiento I Patricios con una explicación que dejó perplejos a sus interlocutores: dijo, casi como una confesión, que se había tomado un remise para ir hasta una óptica a arreglar sus anteojos, y cuando regresó a su casa había periodistas en la puerta, por lo tanto no se atrevía a entrar. Guerrieri les estaba pidiendo cobijo. Pero el jefe de la unidad militar se comunicó enseguida con el juez federal Ariel Lijo, que instruye una de las causas en las que el coronel retirado está imputado, le informó la situación y le dijo que ellos no iban a alojarlo porque el Ejército no está a cargo de su custodia. El magistrado ordenó que lo llevaran detenido a Campo de Mayo y es probable que ya no vuelva a su hogar por haber violado el arresto domiciliario. El beneficio de la detención domiciliaria le llegó a Guerrieri hace algo más de un año, cuando cumplió setenta. Antes había estado preso en el mismo Regimiento de Infantería de Buenos Aires al que recurrió ayer en busca de protección, un lugar que durante su detención le prodigó comodidades y frecuentes partidos de paddle con el jefe de la Guarnición Militar Buenos Aires, el general Eduardo Altuna. Altuna era el número dos del regimiento, y fue desplazado cuando el entonces ministro de Defensa, José Pampuro, descubrió que el lugar era sede de una reunión secreta de empresarios, operadores políticos y militares retirados y en actividad, entre ellos Enrique “Coti” Nosiglia, Vicente Massot y el represor de Automotores Orletti Rubén Visuara. Guerrieri fue uno de los principales lugartenientes del genocida Guillermo Suárez Mason –ex jefe del Primer Cuerpo de Ejército– y está preso por dos causas penales por su responsabilidad en los crímenes del terrorismo de Estado. Uno de los expedientes, a cargo del juez Lijo, se refiere al secuestro y a la desaparición de veinte militantes de Montoneros que participaron de la llamada “contraofensiva” en su regreso al país en 1980. El coronel (RE), que era jefe de la central de operaciones del Batallón de Inteligencia 601, está acusado de haber participado en los secuestros y desapariciones y se le aplicó el delito de asociación ilícita junto a otros represores. En otra de las investigaciones, a cargo del juez federal Omar Digerónimo, está implicado como autor de la privación ilegítima de la libertad y tormentos en 15 casos, 12 de los cuales terminaron en asesinatos, mientras comandaba el campo de concentración llamado Quinta de Funes, en la jurisdicción del Cuerpo de Ejército II, en Santa Fe. Además, Guerrieri intervino a mediados de 1983 en el secuestro en el Bar Magnum de Rosario de los militantes Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi, que un día después aparecieron muertos en un supuesto enfrentamiento, un episodio en el que aparece implicado el ex subcomisario Luis Patti. Con el regreso de la democracia, el represor huyó a Paraguay. Más tarde quedó al amparo de la ley de obediencia debida. Durante el menemismo, comenzó a visitar con regularidad las oficinas de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y prestarle sus servicios. En julio de 2002, quedó detenido junto con otros 40 militares por orden del juez Claudio Bonadío, que por entonces tenía a cargo la causa sobre la contraofensiva. Acostumbrado al trato preferencial, Guerrieri apareció ayer a la mañana en el Regimiento de Patricios, en Palermo. Se bajó de un remise, invocó su pasado militar y pidió por favor que lo reciban. Más todavía, que lo amparen.
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-65081-2006-04-02.html